lunes, 23 de enero de 2012

Fiesta del pensamiento


Una verdadera fiesta del pensamiento, un encuentro con nuestras raíces, con el ser Caribe que habita en cada uno de nosotros, resultó ser la tradicional cumbre del arte, la cultura y el conocimiento, la cual desde hace seis años es organizada en el municipio de San Jacinto, Bolívar, en el primer puente festivo del año, y a la cual acudimos por amable invitación del filosofo Numas Armando gil Olivera..

La sexta versión de la fiesta del pensamiento, fue un verdadero espacio de diálogo y reflexión sobre el acontecer artístico y cultural de los pueblos de los Montes de María. Esta fiesta de la cultura y el conocimiento es preparada cuidadosamente por el Club Socio cultural y Deportivo Los Maestros.

El evento que cada año rinde homenaje de reconocimiento por toda una vida dedicada a la enseñanza a distinguidas maestras sanjacinteras, en esta oportunidad exaltó la labor docente de Natalia Rodríguez, Hortensia Guzmán y Diona Guete.

La programación conto con destacadas intervenciones, entre las cuales vale mencionar: El conversatorio “Pacho” Rada: más allá de la frontera; el tributo al gran exponente de la música colombiana Lucho Bermúdez, en el centenario de su nacimiento, con exposición a cargo de Moisés Morantes y Enrique Muñoz; la conferencia “Costeños y Cachacos” a cargo de Julio Escamilla y la disertación acerca de “la presencia del diablo en las canciones de la música de acordeón” a cargo de Jairo Soto Hernández. Otros invitado de talla nacional fue el autor de la novela “El señor sombra”, Óscar Collazos

Se realizó el lanzamiento de la edición No.6 de la revista cultural Lampazos, al igual que del libro Familias educadoras en San Jacinto, Ausente y presentes en la memoria del tiempo, de Carlos Rafael Estrada. En el campo artístico se contó con la participación de los poetas José Ramón Mercado y Javier Marrugo.

Y estando en la tierra de la hamaca grande, no podía faltar el espacio para los grupos musicales de gaitas y acordeones, de compositores y cantantes que tanta gloria le han dado a San Jacinto en escenarios nacionales e internacionales, entre ellos, el maestro Adolfo Pacheco, el acordeonero Rodrigo Rodríguez, el rey vallenato Alberto “Beto” Rada y el cantautor Hernán Villa Ortega, popularmente conocido como “El Corroncho”, a quienes se les hizo un reconocimiento por sus obras musicales.

Este evento, que ya es un clásico, tiene la magia de hacernos prometer pronto regreso a tierras sanjacinteras a quienes acudimos a estos dos días de oferta cultural gratuita, en donde se pudo disfrutar de expresiones artísticas para todos los públicos y para los amantes de todos los géneros del arte la cultura y el conocimiento. Gracias San Jacinto.

jairosotohernandez@hotmail.com

El Caimán cienaguero: una leyenda que se danza y se canta

Las leyendas siempre han formado parte de la vida de los pueblos. En el Caribe esta situación se da en grado superlativo. En ellas, a través de un lenguaje mágico, se expresan con gran espiritualidad e imaginación aspectos importantes de la realidad que nos rodea. Estos relatos de hechos reales, son transformados por la creencia e imaginería popular en fantásticas narraciones de carácter oral.

El 20 de enero, día de San Sebastián, se celebran en las poblaciones de la Ciénaga Grande de Santa Marta las fiestas del caimán cienaguero, muy diferente a la leyenda del hombre caimán de Plato. El caimán cienaguero es un festejo con raíces históricas muy profundas, convertido en objeto de estudio por reconocidos investigadores como: Ismael Correa Diazgranados, Guillermo Henríquez, Clinton Ramírez, Darío Torregrosa Pérez, Luis E. Vidal, Javier Moscarella, Martin Orozco Cantillo, entre otros.

Se hace necesario conocer el contenido de esta leyenda, de gran valor cultural, para así reafirmar nuestra identidad Caribe. Un 20 de enero, día de San Sebastián, reunidos en el municipio de Ciénaga (Magdalena), un grupo de pescadores procedentes de Pueblo Viejo, pintoresca población construida a orillas de la Ciénaga Grande de Santa Marta, se encontraban en una amena parranda en el barrio “Cachimbero”, nombre derivado del olor a tabaco o cachimba propio de los fumadores, a orilla del mar, en casa de Miguel Bojato, quien vivía allí con su mujer Ana Carmela Urieles y sus dos hijas Juanita y la cumplimentada Tomasita. El padre dispuso que las hermanas fueran al mercado a comprar el ron y la comida para continuar el festejo.

En casa de los Bojato todo era alegría, cantaban y bailaban cumbias y puyas, aunque en vista de la tardanza de Juanita y Tomasita un ambiente de preocupación comenzó a apoderarse de los asistentes al jolgorio. De pronto aparece Juanita. Su padre, presuroso, sale al encuentro y con voz entrecortada preguntó: “mijita linda ¿Dónde está tu hermana?”. Juanita lo miró y gritando respondió: “El caimán se la llevó”.

Posteriormente, Juanita cuenta que su hermana Tomasita fue a lavarse los pies en las aguas de un brazo de la ciénaga, se distrajo, resbaló y “un maldito caimán se la comió”.

De inmediato los asistentes a la fiesta, en su gran mayoría miembros de la Familia Bojato y Urieles, se trasladaron al mercado en busca de Tomasita, con resultados infructuosos. Al que encontraron fue al caimán, dándole muerte con palos y arpones. El reptil, montado en una troja construida con unas varas de mangle, fue conducido a casa de los Bojato acompañado de dos filas de danzantes, una de cada lado del caimán.

Ya a esa hora la noticia era conocida en toda Ciénaga, los pobladores se apretujaban en las aceras para ver de cerca al caimán, mientras el padre de Tomasita gritaba:

“Hoy día de San Sebastián

Cumple años Tomasita

Este maldito caimán

Se ha comido a mi hijita”.

“Ay mijita linda

¿Dónde esta tu hermana?”

“El caimán se la llevó

El caimán se la comió”.

Hoy con un vestuario informal, se danza en filas paralelas y un disfraz de caimán balanceándose en el centro. El baile se suspende para que improvisadores populares entonen versos a la vida, la mujer, la región, alternados con el coro: “El caimán se la llevó, el caimán se la comió”.

jairosotohernandez@hotmail.com

viernes, 20 de enero de 2012

Los retos de la alcaldesa

Con los pitos que anuncian el fin de año y los abrazos de bienaventuranzas y deseos de prosperidad, empezarán a correr los días de prueba para Elsa Noguera De la Espriella, quien resultó vencedora de las pasadas elecciones a la Alcaldía de Barranquilla. La nueva alcaldesa enfrentará como grandes retos dedicar su mayor esfuerzo en resolver serios problemas que presenta la ciudad hoy, heredados como puntos débiles de la administración de Alejandro Char Chaljub. En nuestro parecer esos grandes retos lo podríamos sintetizar de la siguiente manera:

  • Asumir a Barranquilla como ciudad región metropolitana, dejando de mirar a los vecinos socios como competencia, manteniendo con ellos disputas de todo tipo. Se trata de consolidar proyectos que beneficien a todos, una visión regional que implica el fortalecimiento de los municipios y no su anexión. Por lo tanto, se deben adoptar políticas poblacionales, socio económicas, de seguridad, culturales y de crecimiento ordenado, con visión de ciudad región, pues es innegable que la escala mínima para el desarrollo para Barranquilla es el metropolitano.

  • Consolidar la descentralización de los gobiernos locales, fortaleciendo el papel de alcaldes Locales y Juntas Administradoras Locales en cada una de las cinco localidades en las cuales se encuentra dividida la ciudad, las cuales hoy se muestran inoperantes; constituyéndose sólo en “fachada” de descentralización y participación democrática.

  • La movilidad de la ciudad es un tema que no da espera. La alcaldesa tendrá la responsabilidad de poner en marcha un verdadero sistema integrado de transporte, en el cual todos los actores de la movilidad actúen de manera sinérgica, al tiempo que se devuelvan los andenes a los ciudadanos. No podemos olvidar que la movilidad se inicia y finaliza peatonalmente, lo cual significa que debemos apostarle a una movilidad humanizada y humanizante, diseñando políticas pensadas para la gente y no sólo para los vehículos, soportadas es efectivas campañas de cultura ciudadana. Acompañada de manera prioritaria en el incremento y mejoramiento del espacio público urbano, no sólo en el centro de la ciudad, sino de manera especial en los barrios populares, en donde es inexistente, asumiéndolo como un criterio fundamental de calidad de vida.

· Hoy, gracias al Plan alcalde y los recursos de la estampilla pro hospitales, la ciudad goza de una gran infraestructura en educación y salud, la cual es punto de partida para apostarle a la búsqueda de la calidad en la educación y la prestación de los servicios de salud

· La inseguridad es un problema cada vez más grave, el fleteo, el sicariato y la delincuencia común se apoderaron de la ciudad, generando la sensación de zozobra entre la población.

· Convertir el Plan de Desarrollo en un espacio para repensar y revisar procesos públicos de gobierno y los procesos esenciales para la vida de la comunidad en general, para lo cual se requiere de la participación de toda la ciudadanía, a través de la realización de talleres con la comunidad, con los gremios, con los ediles, miembros de las Juntas de Acción Comunal, en fin con todos los sectores sociales, porque es la gente quien debe opinar y aportar en la construcción de la ciudad que queremos.

Por último, además de las evidentes ventajas comparativas de la ciudad, a orillas del gran río, cerca del mar, ser cinco veces puerto, ser dueña de una gran diversidad cultural, evidente en el Carnaval, nos falta el actor más importante: el Gobierno. Sólo una administración Distrital que comprenda y asuma los desafíos del futuro y que sea capaz de transformarse a sí misma, modernizando sus estructuras y sus mecanismos de gestión, estará en condiciones de liderar un proceso de transformación de la ciudad.

Confiamos en su conocimiento y experiencia administrativa, y le deseamos buen viento y buena mar en este viaje hacia el posicionamiento de la ciudad en el Caribe y el mundo, para saldar la deuda social y de exclusión que pone en peligro el modelo de sociedad a la que le hemos apostado durante años.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Carlos M. Palacio: Maestro


“El hombre que hace que las cosas difíciles parezcan fáciles es el maestro”.
Emerson
El 30 de diciembre se conmemoraron 35 años del fallecimiento del educador Carlos M. Palacio, quien por muchísimos años dirigiera los destinos académicos y administrativos de una de las instituciones más prestantes de la ciudad y el departamento, el desaparecido Colegio de Bachillerato de la Universidad Libre.

Carlos M. Palacio era ante todo un humanista, es decir un especialista en el hombre, para quien el aula de clases era un aula de humanidad. Él enarbolaba en cada acto pedagógico su rol de sujeto dialogante, incapaz de imponer sus creencias, pensamiento e inclusive los contenidos de la cátedra, sino que buscaba junto a sus estudiantes los temas de interés que nos conducían a un aprendizaje mutuo, fomentando siempre una educación crítica frente a la realidad, convencido que el verdadero rol de un educador consiste en proponer problemas y motivar a sus estudiantes a alcanzar una visión crítica de las posibles soluciones.


Dirigió con lujo de competencia, logrando el reconocimiento de propios y extraños, al ya desaparecido Colegio de Bachillerato de la Universidad Libre, el cual funcionó durante muchísimos años en una hermosa edificación republicana, ubicada en la antigua calle Medellín entre los callejones de 20 de julio y Cuartel. Pero, un hombre de sus cualidades no se conformaba con la regencia administrativa y académica de la institución, sino que en búsqueda de un contacto directo con sus estudiantes creó una cátedra que llamaba Investigación, cuyo objetivo era poner en contacto a los estudiantes con los pensadores que lideraban los procesos científicos en el mundo. De esa manera los nombres y las ideas de Ivan Pavlov, Albert Einstein, Sigmund Freud, Carlos Darwin o de Carlos Marx, eran familiares entre el estudiantado unilibrista.


Carlos M. Palacio, considerado pionero en los estudios de la Psicología reflexiva en el Caribe, era Bachiller del Liceo Celedón de la ciudad de Santa Marta, institución en la cual ejerció como vicerrector, obtuvo el título de Licenciado en la Normal Superior de Tunja. Dedico toda su vida a la educación, dejando para la posteridad el legado de enseñarnos a pensar, a cuestionarnos, a ser críticos, a razonar y no memorizar, nos enseñó a aprender, y lo hacía de una manera agradable, accesible, entusiasta y cariñosa.


En el Colegio de Bachillerato de la Universidad Libre lo acompañaba una nómina de lujo, un cuerpo docente de las más altas calidades humanas y profesionales, con los cuales armó una especie de “dream team” académico, educadores en todo la extensión de la palabra, como el maestro Luis Eduardo Peña Consuegra, Rafael Osorio, Sixto Granados, Eduardo Lasprilla, Manuel Vargas, Belisario Sotillo, Ligia Marthe, Jorge Viana, Carlos Silvera, el guajiro Fragoso, Sigifredo Wilches, el médico Cubastatis,
el profesor Hernando Beltrán Ariza, el flaco Castillo, el profe De la Hoz, El profe Maestre, en fin, un equipo de docentes entregados a la vocación de educar.

Por años hemos acariciado la idea de organizar un homenaje al maestro, como reconocimiento a ese gran pedagogo, respetuoso del diálogo, pues para él, en la discusión de los diferentes puntos de vista, en la confrontación de las perspectivas y en la comprensión de las situaciones reales, era la manera como el estudiante podía comprender el mundo y a sí mismo; al tiempo que le permitía formarse como hombre, en la auto responsabilidad y en la autonomía.

lunes, 10 de agosto de 2009

La Ecología: entre lo natural y lo social


Hoy la naturaleza sufre las consecuencias de una sociedad deficientemente organizada. No afrontamos la naturaleza con el conocimiento alcanzado por las ciencias y mostramos en el abuso a ella, un gran desconocimiento de las leyes que regulan los procesos naturales.

La inadecuada utilización de la ciencia y la tecnología nos ha llevado a una gran crisis: agotamiento de los recursos naturales y la zozobra que causan los desechos y subproductos no degradables (contaminación). La crisis de la naturaleza ha sido canalizada como objeto de estudio por la ecología y es alrededor de ella, donde giran inquietudes y preocupaciones por la destrucción de nuestro hábitat.

La ecología es una ciencia relativamente nueva y con un ascenso vertiginoso, pero cuenta con una gran publicidad gracias al carácter apocalíptico de sus predicciones, lo que nos obliga a analizar su proceso de rápido avance.

El término ecología es, etimológicamente, un vocablo compuesto por Oikos que significa: Casa, habitación y logos que significa razón, tratado, fue utilizado por primera vez por el biólogo y filósofo Alemán Heinrich Haeckel (1834 – 1914), para explicar las relaciones del organismo con su ambiente.

Hasta ese momento le ecología estaba inscrita en las ciencias naturales, pero a partir de los años cincuenta hace su incursión en las ciencias sociales para tratar de explicar las relaciones de una especie única –el hombre – con su ambiente, comenzando ahí los problemas en su configuración como ciencia.

Cuando se dice que la ecología es una ciencia nueva se da por sentado que tiene problemas propios en su desarrollo: por una parte su reciente sistematización en las ciencias naturales y por otra, cuando trata de explicar las relaciones del hombre con su medio natural y demás organizamos vivos, lo que ha ocasionado crisis en cuanto a su método y competencia.

Ahora, bien, son distintos el problema de la Ecología y la problemática ambiental, esta última surgida de la interacción naturaleza – sociedad. En el libro: “Ecología y pensamiento revolucionario” afirma Murray Bookchin (1921 2006) “Los desequilibrios que el hombre ha causado en el mundo natural, tienen origen en el mundo social” por tanto la expresión reflexiva de esta problemática toma un carácter político, desde donde se legitiman o encubren elementos de dominación de acuerdo al grupo que ostente el poder.

En este sentido según el biólogo Guillermo Hoyos: “La Ecología no puede consolidarse porque se ha dedicado a describir fenómenos sin llegar a la verdadera causa que los provocan”.

Resulta demasiado fácil pasar al alarmismo como falsa apreciación del deterioro ambiental, para poder de este modo llamar la atención de tecnólogos y planificadores, pero no con el objetivo de cuidar o acabar con las fuentes reales de contaminación que tantas muertes y enfermedades ocasionan al mundo, sino para que la inversión a largo plazo no se vea comprometida con la contaminación y para poder seguir produciendo y exportando mercancías sin importar los traumas irreversibles que pueda provocar en el ecosistema. Todo lo anterior en nombre del “desarrollo”.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Orlando Fals Borda:Gran maestro de las Ciencias Sociales.




En el año 2002 por invitación de la Universidad Nacional de Colombia participe como ponente en el Seminario Internacional Dimensiones Territoriales de la Guerra y la Paz en Colombia, evento cuyo conferencista central era Orlando Fals Borda. Esa fría mañana bogotana, el maestro disertó acerca del Reordenamiento territorial y conflicto en Colombia, fue una exposición brillante, cargada de sabiduría, sencillez y profundo conocimiento de la realidad del país.

Al finalizar la charla, fue abordado por la mayor parte de los asistentes. “una fotico para la historia maestro”, repetían una y otra vez. Espere pacientemente y cuando ya se disponía para abandonar el Auditorio del Centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo, ubicado en el primer piso del Edificio Uriel Gutiérrez, lo salude y le solicité una cita para una entrevista, la cual me concedió esa misma mañana, alrededor de un tinto, en la cafetería del Centro de Convenciones.

La primera grata impresión que me dejó el contacto directo con el maestro esa mañana de septiembre, fue la de un hombre sabio, un costeño con pinta de cachaco, un hombre dispuesto a compartir sus pensamientos, un ser humano cálido e inquieto, apasionado por la literatura y la música, orgulloso de sus raíces caribeñas, capaz de combinar con lucidez el pensamiento científico y la acción política.

A Orlando Fals Borda lo conocí como muchos conocemos a nuestros mejores maestros: a través de un libro. Eran los comienzos de los años ochenta del siglo pasado, siendo un estudiante de la universidad del Atlántico y en uno de los "grupos de estudio", que por entonces se multiplicaban en los medios académicos, leímos con gran entusiasmo el libro Historia doble de la Costa, cuyos cuatro volúmenes se produjeron entre 1976 y 1988, un estudio histórico del Caribe colombiano, en el que de manera novedosa creó una obra artístico-científica que se puede leer como dos textos por separado o como uno solo. Tiene dos canales: el A, de las páginas pares, y el B, de las impares. Por el canal A, aparece su faceta de literato, de artista, de hombre de anécdotas y descripción; y por el canal B, el científico social, el teórico que se formó como doctor en sociología. En la primera parte de corte autobiográfica, encontramos anécdotas que marcaron su vida, sus primeros pasos en la disciplina y el acercamiento a los campesinos. En la segunda, se le observa, de manera formal, en los ámbitos sociológico y político.

Para mí fue un libro revelador y provocador. Fue el primer Fals Borda que leí. Sin conocer su rostro ni su voz, me convertí en uno más de sus discípulos a distancia, un lector juicioso de sus trabajos y un admirador de su postura ideológica y de la sencillez de su escritura.

Le conté este episodio de mi primer acercamiento a su obra y me dijo. “Encontré muy adecuada y oportuna la posibilidad de combinar la vuelta a mi tierra con la utilización del conocimiento que había adquirido; podía así recuperar las raíces de mi propia cultura, que antes había descuidado».

Al interrogarle acerca de la Historia Doble de la Costa, me dijo «Los cuatro tomos fueron resultado de un duro trabajo de 12 años, en un proceso en el que fueron casando materiales e ideas para, simultáneamente, hacer la descripción y la interpretación. Fue un verdadero parto intelectual, condicionado a los descubrimientos y las vivencias que iba teniendo cotidianamente, más que a una racionalidad específica; no practiqué reglas concretas para que eso ocurriera, fue un reto a mi creatividad personal, difícil de explicar».

Hoy, al enterarme de su sensible fallecimiento, he vuelto a sacar de mi memoria los recuerdos de esas dos horas de entrevista con el gran maestro de las Ciencias Sociales en Colombia y uno de los hijos más notables del Caribe colombiano


E-mail: jairosotohernandez@hotmail.com

martes, 6 de mayo de 2008

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